Ser un cazador nunca fue tan difícil
Mi vida, siempre ha sido complicada en algún sentido,
pero nunca había tenido ninguna preocupación por nada
y tal vez por eso mis padres me consideraban un caso perdido
o porque según ellos, no tenía la "actitud" de cazador.
Simplemente en aquellos momentos no demostraba el interés
de seguir el "negocio familiar", era una deshonra para la
familia ya que nunca había tenido ningún tipo de facilidad
para las armas anti-demoníacas y me daba miedo ver películas
de fantasma.
"Simplemente no está hecho para esto, a veces suele pasar"-decía
mi padre mientras desayunabamos, por lo general desayunaba tres
bolas de helado de fresa, juntó con un platano y mucha cubierta de
chocolate.
"¿Suele pasar? Nunca se ha escuchado que un Nokturm sea cómo Drake,
un bueno para nada"-decía mi madre histérica, mi padre me volteaba a
ver y fruncía un poco los labios.
"Puede que tenga otro tipo de habilidades"
"je, cuales, ¿fingir ser un humano?"
Si, ser miembro de la legendaria y temida familia de cazadores de todos
los tiempos no era sencillo y menos cuándo parecía que todavía a tus
10 años no tenías ningún tipo de habilidad en lo que se refería a lo
sobrenatural.
¿El colegio? Si, iba a un corriente colegio de humanos porque mis padres
pensaban que tal vez en el mundo de ellos tendría un poco de éxito, al fin
que allí era sencillo.
(einsamkeit-Lacrimosa)
¿Y en el colegio? El colegio, simplemente me aburría y no me preocupaba lo
suficiente, me la pasaba imaginando que el viento me hablaba y que el sonido
de los arboles también eran susurros pidiendo auxilio o queriendo revelar algún
secreto.
Y por esa misma actitud de "rebeldía", me la pasaba en la oficina de la psicóloga
viendo siempre hacía el cielo, pensando que si me concentraba demasiado podría
volar.
"Drake, ¿podrías ponerme atención?" Me preguntaba paciente la psicóloga, la miraba
un segundo y volvía a divertirme solo mirando las nubes y los restos de estrellas.
Algunos años después, no había cambiado mucho, seguía siendo un poco "retraído"
mientras los humanos tenían noviazgos cortos y sin sentido, simplemente no me
imaginaba cerca de estar "enamorado".
¿Tocar instrumentos? SI, desde que había visto aquella gibson dark fire en el mostrador de una tienda de instrumentos había enloquecido.
Mis padres me habían comprado la guitarra sin ningún interés o descontento, simplemente el dinero era para gastar o mal gastar.
No me habían contratado un maestro particular por lo cuál había tenido que aprender solo a tocarla y tengo que admitir que las armas anti-demoníacas se podían ir a la mierda, porque era realmente un talento andante con mi guitarra.
Mi tiempo cómo un guitarrista nato acabo pronto porque mis interés en los asuntos de poca irrelevancia para mí familia acabarían más rápido de lo que me había imaginado.
Mis padres, habían hecho una cena familiar, en nuestra mansión.
Mis primos cómo siempre hablaban sobre las pocas técnicas que conocían para matar a un demonio o lo grandiosos que eran cuando intentaban hacer hechizos.
¿Por qué habríamos de estar todos aquí? Ninguno de mis primos estaba ausente, me recargué en la pared mientras cerraba los ojos y me imaginaba tocando la guitarra.
"A Drake sólo le interesa su guitarra" comentaban mis padres mientras hablaban con sus hermanos, y es que desde que nacían en la familia Nokturm ya tenían un "compañero" con el que vivirían toda la vida, para no perder el "linaje".
Aunque ninguna de mis primas me interesaba en absoluto, y no era que creyera en el amor que los humanos anhelaban tanto, no me incomodaba que fuera una prima con la que tuviera que compartir todo momento de mi vida, no me importaba.
-Drake, quédate en el recibidor-me dijo mi madre con suma frialdad-es que no hay muchas sillas y no creo que te interese el asunto.
Asentí con la cabeza sin verla más de dos minutos, me voltee y me fui aunque siempre había sido un poco excluido en ese tipo de asuntos, sentía en mi pecho un dolor fuerte que no me dejaba respirar.
Me senté en uno de los sillones de la estancia, había un reproductor de música por lo cuál puse un disco de un grupo de metal que tanto me gustaba.
Me subí a uno de los sillones y comencé a saltar, imaginando ser el guitarrista de la banda, podía sentir la vergüenza que pasaban mis padres.
En un momento quedé tan cansado que fui y me senté en el sillón, allí estaba mi prima Valerie, ella tenía hasta ese momento el cabello más rubio y claro que había visto en mi vida, sus ojos son grandes como los de un felino y son de color verde, sus facciones eran finas y simétricas, su tez era blanca y lucida, parecía mármol, era de complexión regular y era un poco alta. Llevaba un vestido rojo y un abrigo negro, llevaba unas botas rojas y un collar negro en forma de espada.
-Hola Drake.-me dijo Valerie, siempre su expresión era seria y sus ojos estaban abiertos de par en par, la hacían ver un poco intimidante.
-Valerie.-dije y me quedé quieto, ella ciertamente era una chica muy intimidante.
-Drake, sabes que puedes confiar en mi-me dijo, se acercó y me tomó de la mano, alcé la vista muy sorprendido y la miré, me veía fijamente.
Sentí una fuerte conexión en mi mano, me sentí todavía más cansado.
-Puedo notar la tristeza en tu corazón.-me dijo seriamente, ciertamente sabía que mi familia tenía dones especiales pero no estaba muy informado del tema.
Me quedé callado y fruncí el ceño, ella me miraba fijamente como si una humana viera un diamante en bruto, se veía una pequeña sonrisa en sus labios.
-¿Y por qué tu estás aquí?-le pregunté sintiéndome un poco descortés.
-Es sólo que prefiero no estar allí.
-¿Por qué?
-Siento una presencia demasiado demoníaca.
¿Demonios? ¿Cuando iba a dejar de escuchar sobre ellos?
Asentí con la cabeza, sin entender realmente nada de lo que decía, ella seguía sosteniendo mi mano y me veía fijamente.
Se apagaron las luces y Valerie me tomó con mas fuerza, se abrazó a mi brazo.
-No pasa nada.-le dije aunque por alguna razón mi corazón decía lo contrario.
-Si pasa algo.-me dijo Valerie y sus brazos pasaron a mi cuello, me quedé quieto y podía escuchar unos pasos hacía nosotros.
-Hay que ir al comedor a ver que sucedió.-le dije a Valerie un poco ansioso, caminamos rápidamente queriendo parecer tranquilos.
Al llegar estaban todos sentados cómo si nada, mi madre al verme hizo señas para que nos escondiéramos, nos escondimos detrás de un librero.
Las luces volvieron a apagarse, después observé allí a alguien con una capa negra que le cubría la parte de los ojos, solo se veía una parte de su nariz y su boca, su piel era tan blanca que podría ser cal pero era muy brillante, la forma de sus labios era perfecta y su nariz era simétrica. Su cabello era negro y brillante, cómo si se lo hubieran acabado de pintar, aunque ningún tinte lograría aquel tono tan concentrado.
Todos tenían su cabeza gacha, Valerie se abrazó a mí y soltó un pequeño gemido, la figura femenina se volteó un segundo hacía nosotros.
Se levantó lentamente mi padre.
-Nunca pedí que te levantarás.-le dijo en voz baja pero tan desafiante e intimidante que provocó un gran frío pasar por mi columna vertebral.
Mi padre se sentó antes de que está terminará la frase, había palidecido al igual que todos.
Ella caminaba hacía nosotros, cada paso que daba sentía como Valerie me ahorcaba con más fuerza.
Ella se detuvo enfrente de nosotros y el mueble que estaba delante de nosotros, explotó enseguida, dejando cenizas de la caoba en el suelo.
Se agachó a nuestra altura y se quitó la capa.
aquellos ojos grises, sus increíbles facciones inhumanas, su larga cabellera negra estaba peinada perfectamente. No podría haber algo más hermoso pensé con sumo pesar.
Me veía fijamente, miró a Valerie con una expresión de pocos amigos y ella enseguida se tomó más fuerte de mí.
-Apártate.-le ordenó la mujer a Valerie, pero ella cerró los ojos con fuerza y negó rotundamente con la cabeza.
Yo, deposité sus brazos a sus lados y me pasé enfrente de ella, la miré sin ningún tipo de miedo ni nada parecido, no podía evitar dejar de mirarla sin ningún tipo de vehemencia.
-Drake Nokturm-me dijo con una sonrisa diabolica la mujer, su voz tampoco se parecía en nada a la de una chica normal.
Todos nos veían fijamente y mi madre tenía los ojos abiertos de par en par, atónita y en estado de shock.
-¿Tú quién eres?-le pregunté sin dudarlo, mi madre me miró con un tremendo odio, cómo si acabara de hacer algo muy malo.
-Tú destino.
Me quedé viéndola, podía sentir que la había conocido desde siempre, ella es la mano que todavía sostengo hoy en día, los ojos con los que veo.
Ella es la sombra que me sigue y cuida en todo momento.
-Lucy.-dije sin pensarlo, parpadee un poco atónito.











